5 Meta-Competencias de Liderazgo Positivo

¿Se puede aprender a ser feliz? Tal Ben-Shahar, Doctor en psicología

¿Se puede aprender a ser feliz? Tal Ben-Shahar, Doctor en psicología

¿Se puede aprender a ser feliz? Tal Ben-Shahar, Doctor en psicología

Transcripción del Vídeo:

Hola, mi nombre es Tal Ben Shahar Soy escritor, profesor, y estudio el campo de la felicidad

Martin Seligman, el padre de la Red de Académicos de la Psicología Positiva, habla mucho con padres y profesores y les hace dos preguntas. La primera es: ¿Qué querríais para vuestros hijos?, ¿Qué es lo que más queréis para ellos?. Y los padres dicen: “Queremos que sean felices, que tengan buenas relaciones, que sean resilientes, que sean capaces de superar las adversidades, y queremos que encuentren alegría y sentido en su vida”. Y todas estas cosas estupendas. Hace una lista de lo que los padres dicen que quieren para sus hijos. Y entonces dice: “Primera lista hecha.

Vamos a la pregunta número dos: ¿Qué aprenden vuestros hijos en el colegio?” – “Matemáticas, escritura, geografía, historia”.

Y casi no hay coincidencias entre las dos listas. No es que la segunda lista no sea importante. Es muy importante aprender matemáticas, ciencia, historia y escritura. Claro que son importantes. Pero ¿por qué los colegios ignoran casi por completo la primera lista?, especialmente ahora que tenemos una ciencia de la felicidad.

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Hoy hay ciencia que podemos probar y ya lo estamos haciendo. Estamos haciendo intervenciones de prueba en los colegios. Y los resultados están siendo impresionantes. Ahora mismo estamos en colegios estudiando el impacto de una intervención psicológica positiva. Y lo que nos encontramos es muy interesante.

Sí, los estudiantes son más felices, más resilientes, gozan de mejores relaciones, y, además, el conflicto y la violencia en los colegios está disminuyendo a raíz de estas intervenciones. Y curiosamente sus notas están mejorando. No solo nos volvemos más felices, también nos volvemos más listos cuando nos centramos en esa primera lista . Afecta positivamente también a la segunda lista. ¿Tenemos que replantearnos la educación para incorporar esto?. Idealmente, sí, creo que deberíamos replantearnos los colegios y lo que aportan.

Porque ya sabemos que el mundo del mañana, o incluso el de dentro de cinco minutos, va a ser muy distinto del mundo actual. Y lo que tenemos que hacer es enseñar técnicas atemporales. Siempre es importante para la gente, como ya he dicho, desde Aristóteles y Confucio, la búsqueda de la felicidad ha sido muy importante. Las relaciones siempre han sido importantes y lo serán dentro de mil años. Tenemos que centrarnos en eso.

La creatividad, la innovación, cada vez es más importante. Será importante dentro de diez años y seguramente dentro de mil. ¿Cómo ayudamos a la gente a que sea más innovadora?. Sabemos que hay técnicas para conseguirlo. Una de ellas es el incremento de las emociones positivas, si incrementamos la felicidad de la gente, se vuelven más creativos y tienen más pensamientos originales. Todas estas cosas hay que enseñarlas.

Entonces, Tal ¿Qué tres consejos darías a los padres?

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El primer consejo que les daría es un consejo de la educadora italiana Maria Montessori. Su idea era, básicamente, que no debemos hacer por los niños lo que pueden hacer ellos mismos.

En otras palabras, si al niño le cuesta atarse los zapatos, claro que nosotros lo hacemos más rápido y si tenemos prisa se lo hacemos. Pero si no tenemos prisa, podemos dejar que lo hagan ellos. Si al niño le cuesta mucho montar algo o abrir algo, que les cueste, no pasa nada. Ese es el primer consejo que daría, dejar que, aunque les cueste, si saben hacer algo, que lo hagan.

Y más vale que se pasen haciendo que se queden cortos. Es decir, más vale que tú hagas poco en vez pasarte haciendo. Paternidad sin control, todo lo posible

El segundo consejo sería el amor incondicional. Este es un concepto muy malentendido. El amor incondicional no significa darles todo lo que ellos quieran. No, significa que aceptamos sus emociones incondicionalmente, pero ponemos unos límites muy claros en su comportamiento. Por ejemplo, un niño puede sentir muchas cosas. Puede sentir odio hacia su hermano o su hermana pequeños porque ahora ellos no reciben tanta atención. Y eso es legítimo. Pueden sentir enfado hacia ti y es legítimo. Sin embargo, hay límites muy claros en sus comportamientos. No pueden pegar a su hermano o su hermana, y no pueden estropearte la cena con una rabieta. Que la tengan en su cuarto. Hay límites muy claros en el comportamiento pero aceptación incondicional de sus emociones. Hay que darles permiso para que sean humanos.

Por último, el tercer consejo es: predica con el ejemplo. Cuando llego a casa, a menudo comparto con mis hijos mis experiencias. Comparto las experiencias maravillosas y las experiencias dolorosas. Los niños no necesitan un modelo perfecto, necesitan a un ser humano como modelo.

Y ellos nos respetan como padres. Lo que hacemos con frecuencia importa mucho más que lo que decimos.

Fuente en Youtube: ¿Se puede aprender a ser feliz? Tal Ben-Shahar, Doctor en psicología

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