El liderazgo emocional según Daniel Goleman

Enlace al artículo original  publicado por Alejandro Rodríguez

Saber liderar es una de las habilidades más importantes para las personas que trabajan con equipos. Tanto si se trata de un directivo de una empresa, como de alguien que necesita motivar a los demás, tener la capacidad de inspirar y dirigir es fundamental para conseguir todo tipo de objetivos. Y aunque existen muchas formas de lograrlo, una de las más eficaces es el liderazgo emocional.

Este concepto fue introducido por Daniel Goleman, Richard Boyatzis y Annie McKee en su libro Primal Leadership. En él, hablaban de seis tipos de liderazgo emocional. Cada uno de ellos es útil en una situación determinada, pero la buena noticia es que todos pueden desarrollarse con esfuerzo e implicación.

Sin embargo, el liderazgo emocional no es la única manera que existe de dirigir a un equipo o grupo. En este artículo veremos en qué consiste exactamente y cuáles son sus principales ventajas y desventajas frente a un enfoque más racional.

¿Qué es el liderazgo emocional?

Los estilos de liderazgo descritos por Goleman, Boyatzis y McKee se diferencian de los descritos por otros autores en sus marcados efectos en las emociones de las personas sobre los que se usan. Así, cada uno de los seis tendrá un impacto diferente sobre la forma de sentirse de un equipo o grupo; así, por lo tanto, en función de los resultados que se quieran conseguir, será más eficaz utilizar uno u otro.

Uno de los conceptos más importantes del libro Primal Leadership es que no hay ningún estilo de liderazgo emocional mejor que los demás. Cada uno de ellos tiene una serie de ventajas y puntos que no encajan bien en todas las ocasiones; es necesario conocerlos a la hora de decidir cuál emplear en cada momento. Un buen líder debe ser capaz de dominarlos todos y elegir el más apropiado para cada situación.

Daniel Goleman
Daniel Goleman

Los seis tipos de liderazgo emocional son los siguientes:

  • Autoritativo.
  • Coach.
  • Afiliativo.
  • Democrático.
  • Coercivo.
  • Timonel.

A pesar de que cada uno de ellos tiene características bastante diferentes, todos ellos están basados en la comprensión de las emociones de otras personas. De ahí es de donde viene, precisamente, el nombre de “liderazgo emocional”. Sin embargo, ¿es siempre lo más apropiado utilizar uno de estos seis estilos para liderar un grupo? La respuesta depende de las circunstancias a las que nos enfrentemos.

Ventajas y desventajas del liderazgo emocional

La realidad es que, como prácticamente cualquier otra habilidad o enfoque, esta manera de ver el liderazgo tiene partes tanto negativas como positivas. A continuación veremos algunas de las más importantes. Esto nos ayudará a decidir en cada situación si apelar a las emociones es lo más apropiado, o si por el contrario es necesario que utilicemos un enfoque más basado en la lógica y menos en la empatía.

Ventajas

Es innegable que dirigir a un equipo basándonos en una buena inteligencia emocional va a proporcionarnos todo tipo de beneficios. Uno de los más importantes es que hacerlo nos ayudará a conseguir un equilibrio entre el cumplimiento de nuestros objetivos y la creación de buenas relaciones en el trabajo. Esto probablemente implique sacrificar en cierta medida la eficiencia de la empresa, pero a cambio proporcionará un mayor bienestar y felicidad a todos los trabajadores.

Por otra parte, un buen líder emocional será capaz de potenciar las características positivas de todo su equipo. Utilizando las enseñanzas de este estilo de dirección de grupos, podrá ayudar a los demás a descubrir sus talentos y desarrollarse plenamente. Además, conseguirá que los empleados estén más motivados, algo fundamental para la buena dirección de una empresa.

Líder con su equipo de trabajo

Desventajas

Sin embargo, emplear un estilo de liderazgo emocional puede no ser lo más óptimo en todas las circunstancias. En ocasiones, hacerlo puede tener una serie de repercusiones negativas, como las que enumeramos a continuación:

  • Puede llevar al líder a actuar de forma impulsiva. Esto podría ser dañino para la empresa y sus objetivos, debido a que en general la dirección de un negocio requiere un enfoque más racional.
  • Provoca problemas de autocontrol. En ocasiones, un líder tiene que tomar decisiones complicadas, que pueden ser duras a nivel emocional. Si se tiene un exceso de empatía, la ejecución puede complicarse, volviéndose en contra del propio proceso.
  • Ralentiza o empeora los resultados. En ciertos momentos, es necesario que un líder se centre exclusivamente en lo que tiene que conseguir. Sin embargo, para alguien que se preocupa en exceso por las emociones de los demás, esto será tremendamente difícil.
  • Puede provocar fluctuaciones emocionales. Por último, un exceso de empatía y conexión con las propias emociones puede hacer que estas influyan demasiado en el propio estado de ánimo. Por lo general, un líder tiene que ser un ejemplo de solidez y estabilidad; sin embargo, lograrlo puede ser muy complicado cuando se está bajo el asedio de unos sentimientos descontrolados.

Por lo general adoptar uno de los seis estilos de liderazgo emocional será muy beneficioso para una empresa o equipo de trabajo. Sin embargo, en ocasiones es necesario examinar si realmente hacerlo es lo mejor para los trabajadores y para los objetivos planteados. Como en casi todos los ámbitos de la vida, la respuesta no es tan sencilla.

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