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Enlace al artículo original publicado por Jennifer Delgado Suarez

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La Tormenta de Ideas, brainstorming o lluvia de ideas, como también se le conoce, es mucho más que una técnica, es un auténtico método de trabajo en grupo cuyo objetivo es potenciar la creatividad al máximo. Desarrollada por Alex Osborn, un especialista en creatividad y publicidad, a finales de los años 1930, desde entonces se ha usado con muchísimo éxito en diferentes áreas.

El objetivo principal de la Tormenta de Ideas suele ser encontrar soluciones creativas a algún problema, aunque esta técnica se puede utilizar en una amplia gama de contextos para fomentar la originalidad. De hecho, aunque se trata de una técnica que se suele utilizar en grupos, también se puede aplicar a nivel personal para encontrar nuevas ideas y soluciones.

Las fases de la Tormenta de Ideas

A lo largo del tiempo han surgido diferentes variantes de la técnica de la Tormenta de Ideas que han enriquecido sus potencialidades. Sin embargo, la esencia del método sigue siendo la misma.

A grandes rasgos consta de dos fases: una primera etapa esencialmente productiva donde se proponen nuevas ideas y una segunda fase de selección de las mejores ideas para llevarlas a la práctica. Cada fase cumple una función diferente pero son complementarias. La primera etapa estimula el pensamiento divergente mientras que la segunda etapa tiende a la convergencia.

Para que la primera fase de la Tormenta de Ideas sea realmente fructífera, existen algunos principios fundamentales que hay que seguir a pies juntillas:

  • Eliminar el juicio crítico.
  • Apostar por la cantidad de ideas más que por la calidad.
  • Incentivar la aparición de ideas absurdas.
  • Desarrollar las ideas de los demás.

El principio de suspender el juicio crítico es fundamental ya que es la base sobre la cual se pueden generar muchas ideas. Al perder el miedo a la crítica, la mente se libera y aparecen nuevas ideas, algunas descabelladas pero otras originales con gran potencial.

No obstante, la técnica de la Tormenta de Ideas solo es exitosa cuando concluye en una idea valiosa que se pueda implementar o que solucione el problema. Lo cual conduce a la segunda fase de la técnica.

En esa segunda fase el objetivo principal es mejorar o desarrollar las ideas que se obtuvieron en la primera etapa. Obviamente, eso no significa que no se pueden agregar nuevas ideas. En este punto se aplican nuevos principios ya que es necesario valorar de manera más objetiva las ideas, sobre todo teniendo en cuenta las posibilidades reales de ponerlas en práctica. Los principios que se deben seguir en esta fase son:

1. Utilizar un juicio afirmativo.

2. Adoptar una actitud reflexiva.

3. Priorizar las ideas novedosas.

4. Seguir la pista de las buenas ideas.

En esta etapa hay un aspecto esencial: que las personas sean capaces de trabajar realmente en equipo en pos de una idea porque en los grupos convencionales lo que suele pasar es que cada cual invierte demasiado tiempo defendiendo sus ideas y atacando las de los demás. Como resultado, aquellos que tienen un mayor poder o capacidad argumentativa, terminan “imponiendo” sus ideas, aunque no sean las mejores.

En la Tormenta de Ideas es necesario ir un paso más allá porque lo verdaderamente importante es llegar a una solución conjunta: la solución mejor y más creativa.

¿Cómo aplicar la Tormenta de Ideas en la práctica?

Para aplicar la Tormenta de Ideas se necesita una pizarra grande donde se apuntarán todas las ideas que surjan. También es imprescindibles contar con dos personas que asuman los roles de coordinador o dinamizador y de secretario. El coordinador será quien dirija el proceso grupal mientras que el secretario anotará todas las ideas de los miembros del grupo.

1. Calentamiento

Se trata de un ejercicio en grupo para mejorar el funcionamiento colectivo y eliminar las inhibiciones. Por ejemplo: mencionar objetos que cuesten menos de 1 euro o nombrar todas las cosas blandas que se nos ocurran… De esta manera los participantes van liberando su mente y empiezan a realizar conexiones más creativas.

2. Generación de ideas

Ante todo, hay que establecer un número de ideas al que queremos llegar ya que tampoco es productivo dedicar cuatro horas a generar cientos de ideas que luego no se podrán procesar.

También hay que delimitar de antemano el tiempo que durará la sesión y se le dan a conocer las reglas fundamentales al grupo:

  • Toda crítica está prohibida
  • Toda idea es bienvenida
  • Se pueden generar tantas ideas como sea posible
  • Se pueden desarrollar y asociar ideas, aunque sean ajenas

En este punto las personas comenzarán a proponer nuevas ideas, siempre que guarden alguna relación (por muy pequeña que sea) con el problema planteado. Absolutamente cualquier cosa, por extraña o inverosímil que parezca, se puede expresar porque a menudo las soluciones más originales surgen de la fusión de dos cosas sin vínculos aparentes entre sí. De hecho, esta etapa guarda relación con otra técnica creativa, la sinéctica.

Lo importante es que las personas se sientan lo más libres posible. No es inusual que al inicio las ideas que surjan sean más conservadoras, pero a medida en que pasa el tiempo, las propuestas se vuelven más originales, imaginativas e interesantes.

3. Trabajo con las ideas

Las ideas existentes pueden mejorarse mediante la aplicación de una lista de control; también se pueden agregar otras ideas. Osborn recomienda el uso de preguntas, como por ejemplo:

  • ¿Se puede aplicar de otro modo?
  • ¿Se puede modificar?
  • ¿Se puede ampliar?
  • ¿Se puede reducir?
  • ¿Se puede sustituir?
  • ¿Se puede reorganizar?
  • ¿Se puede invertir?
  • ¿Se puede combinar?

En este punto ya tendremos un banco de ideas a partir del cual trabajar. Aunque puede ser que algunas sean descabelladas o irrealizables. Por eso es importante seleccionarlas, evaluarlas y darles una jerarquía.

4. Evaluación

Tras la generación de ideas, el grupo establece los criterios con los cuales va a analizarlas y evaluarlas. Se pueden plantear criterios como por ejemplo: Rentabilidad de la idea, grado de factibilidad, grado de extensión de la idea…

En este punto hay que ser muy metódicos y volver a conectar el pensamiento convergente. Habrá que analizar pros y contras, costos de producción, impacto social… Sin duda se trata de una fase menos espectacular y quizá más rutinaria, pero es decisiva para el éxito. Una vez descartadas algunas ideas, nos quedamos con aquellas que realmente sean válidas para resolver el problema en cuestión.

Aspectos esenciales para que la técnica Tormenta de Ideas sea eficaz

El objetivo esencial de la técnica Tormenta de Ideas es que las personas expongan sus soluciones sin temor al fracaso o a hacer el ridículo, para lo cual es necesario crear un clima en el que todos puedan hablar y nadie monopolice la palabra. Cuando se aplica a nivel personal, debemos tener cuidado con nuestro “yo crítico” ya que podría apabullar la creatividad.

En cualquier caso, existen otras reglas fundamentales que determinan el éxito de esta técnica:

1. No abordar más de un problema a la vez. Sacar a colación varios problemas suele ser contraproducente y solo servirá para perder tiempo.

2. Apostar por grupos pequeños. Alex Osborn, el creador del brainstorming, afirmaba que el número ideal es de 12 personas, si bien es cierto que también se ha aplicado en grupos e hasta 40 personas con éxito, pero si no tienes mucha experiencia conduciendo grupos, será mejor limitarse a un círculo más restringido. De hecho, un estudio desarrollado en la Universidad de Texas reveló que trabajar con grupos nominales aislados genera más ideas y estas son más creativas que trabajar en grupos grandes.

3. Elegir a personas que conozcan el problema pero que tengan perspectivas diferentes. Siempre es recomendable que tengan una formación profesional diversa, edades diferentes y hasta diversos grados de experiencia. Así garantizarás que fluya una mayor creatividad a través de diferentes perspectivas.

Fuentes:

Putman, V. L. & Paulus, P. B. (2009) Brainstorming, Brainstorming Rules and Decision Making. Journal of Creative Behavior; 43(1): 29-40.

Isaksen, S. & Gaulin, J. P. (2005) Reexamination of Brainstorming Research: Implications for Research and Practice. Gifted Child Quarterly; 49(4): 315-329.

Weisskopf-Joelson, E. & Eliseo, T. S. (1961) An experimental study of the effectiveness of brainstorming. Journal of Applied Psychology; 45(1): 45–49.

La entrada Tormenta de Ideas: ¿Cómo aplicar esta técnica para ser más creativos? se publicó primero en Rincón de la Psicología.

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Enlace al artículo original publicado por Jennifer Delgado Suarez



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